viernes, 4 de marzo de 2011

El llanto de los bebés


DECLARACION SOBRE EL LLANTO DE
LOS BEBES
Hombres y mujeres, científicas y profesionales que trabajamos en distintos campos de la vida y del conocimiento, madres y padres preocupados por el mundo en el que nuestros hijos e hijas van a crecer, hemos creído necesario hacer la siguiente declaración:

Es cierto que es frecuente que los bebés de nuestra sociedad Occidental lloren, pero no es cierto que 'sea normal'. Los bebés lloran siempre por algo que les produce malestar: sueño, miedo, hambre, o el más frecuente, y que suele ser causa de los anteriores, la falta del contacto físico con su madre u otras personas del entorno afectivo.

El llanto es el único mecanismo que los bebés tienen para hacernos llegar su sensación de malestar, sea cual sea la razón del mismo; en sus expectativas, en su continuum filogenético no está previsto que ese llanto no sea atendido, pues no tienen otro medio de avisar sobre el malestar que sienten ni pueden por sí mismos tomar las medidas para solventarlo.

El cuerpo del bebé recién nacido está diseñado para tener en el regazo materno todo cuanto necesita, para sobrevivir y para sentirse bien: alimento, calor, apego; por esta razón no tiene noción de la espera, ya que estando en el lugar que le corresponde, tiene a su alcance todo cuanto necesita; el bebé criado en el cuerpo a cuerpo con la madre desconoce la sensación de necesidad, de hambre, de frío, de soledad, y no llora nunca. Como dice la norteamericana Jean Liedloff, en su obra The Continuum Concept, el lugar del bebé no es la cuna ni la sillita ni el cochecito, sino el regazo humano. Esto es cierto durante el primer año de vida; y los dos primeros meses de forma casi exclusiva (por eso la antigua famosa 'cuarentena' de las recién paridas); luego, los regazos de otros cuerpos del entorno pueden ser sustitutivos algunos ratos. El propio desarrollo del bebé indica el fin del periodo simbiótico: cuando se termina la osificación y el bebé empieza a andar: entonces empieza poco a poco a hacerse autónomo y a deshacerse el estado simbiótico.

La verdad es obvia, sencilla y evidente.

El bebé lactante toma la leche idónea para su sistema digestivo y además puede regular su composición con la duración de las tetadas, con lo cual el bebé criado en el regazo de la madre no suele tener problemas digestivos.

Cuando la criatura llora y no se le atiende, llora con más y más desesperación porque está sufriendo. Hay psicólogos que aseguran que cuando se deja sin atender el llanto de un bebé más de tres minutos, algo profundo se quiebra en la integridad de la criatura, así como la confianza en su entorno.

Los padres, aunque nos han educado en la creencia de que 'es normal que los niños lloren' y que 'hay que dejarles llorar para que se acostumbren', y por ello estamos especialmente insensibilizados para que su llanto no nos afecte, a veces no somos capaces de tolerarlo. Como es natural si estamos un poco cerca de ellos, sentimos su sufrimiento y lo sentimos como un sufrimiento propio. Se nos revuelven las entrañas y no podemos consentir su dolor. No estamos del todo deshumanizadas. Por eso los métodos conductistas proponen ir poco a poco, para cada día aguantar un poquito más ese sufrimiento mutuo. Esto tiene un nombre común, que es la 'administración de la tortura', pues es una verdadera tortura la que infligimos a los bebés cuando hacemos ésto, y nos infligimos a nosotras mismas, por mucho que se disfrace de norma pedagógica o pediátrica.

Varios científicos estadounidenses y canadiense (biólogos, neurólogos, psiquiatras, etc.), en la década de los noventa, realizaron diferentes investigaciones de gran importancia en relación a la etapa primal de la vida humana; demostraron que el roce piel con piel, cuerpo a cuerpo, del bebé con su madre y demás allegados, produce unos moduladores químicos necesarios necesarios para la formación de las neuronas y del sistema inmunológico; en fin, que la carencia de afecto corporal trastorna el desarrollo normal de las criaturas humanas. Por eso los bebés, cuando se les deja dormir sol@s en sus cunas, lloran reclamando lo que su naturaleza sabe que les pertenece.

En Occidente se ha creado en los últimos 50 años una cultura y unos hábitos, impulsados por las multinacionales del sector, que elimina este cuerpo a cuerpo de la madre con la criatura y deshumaniza la crianza: al sustituir la piel por el plástico y la leche humana por la leche artificial, se separa más y más a la criatura de su madre. Incluso se han fabricado modelos de walkyes talkys especiales para escuchar al bebé desde habitaciones alejadas de la suya. El desarrollo industrial y tecnológico no se ha puesto al servicio de las pequeñas criaturas humanas, llegando la robotización de las funciones maternas a extremos insospechados.

Simultáneamente a esta cultura de la crianza de los bebés, se medicaliza cada vez más la maternidad de las mujeres; lo que tendría que ser una etapa gozosa de nuestra vida sexual, se convierte en una penosa enfermedad. Entregadas a los protocolos médicos, las mujeres adormecemos la sensibilidad y el contacto con nuestros cuerpos, y nos perdemos una parte de nuestra sexualidad: el placer de la gestación, del parto y de la exterogestación, lactancia incluida. Paralelamente las mujeres hemos accedido a un mundo laboral y profesional masculino, hecho por los hombres y para los hombres, y que por tanto excluye la maternidad; por eso la maternidad en la sociedad industrializada ha quedado encerrada en el ámbito privado y doméstico. Sin embargo, durante milenios la mujer ha realizado sus tareas y sus actividades con sus criaturas colgadas de sus cuerpos, como todavía sucede en las sociedades no occidentalizadas. La imagen de la mujer con su criatura tiene que volver a los escenarios públicos, laborales y profesionales, so pena de destruir el futuro del desarrollo humano.

A corto plazo parece que el modelo de crianza robotizado no es dañino, que no pasa nada, que las criaturas sobreviven; pero científicos como Michel Odent (1999 y www.primal-health.org), apoyándose en diversos estudios epidemiológicos, han demostrado la relación directa entre diferentes aspectos de esta robotización y enfermedades que sobrevienen en la edad adulta. Por otro lado, la violencia creciente en todos los ámbitos tanto públicos como privados, como han demostrado los estudios de la psicóloga suizo-alemana Alice Miller (1980) y del neurofisiólogo estadounidense James W. Prescott (1975), por citar sólo dos nombres, también procede del mal trato y de la falta de placer corporal en la etapa primera de la vida humana. También hay estudios que demuestran la correlación entre la adicción a las drogas y los trastornos mentales, con agresiones y abandonos sufridos en la etapa primal. Por eso los bebés lloran cuando les falta lo que se les quita; ell@s saben lo que necesitan, lo que les correspondería en ese momento de sus vidas.

Deberíamos sentir un profundo respeto y reconocimiento hacia el llanto de los bebés, y pensar humildemente que no lloran porque sí, o mucho menos, porque son malos. Ellas y ellos nos enseñan lo que estamos haciendo mal.

También deberíamos reconocer lo que sentimos en nuestras entrañas cuando un bebé llora; porque pueden confundir la mente, pero es más difícil confundir la percepción visceral. El sitio del bebé es nuestro regazo: en esta cuestión, el bebé y nuestras entrañas están de acuerdo, y ambos tienen sus razones.

No es cierto que el co-lecho (la práctica de que los bebés duerman con sus padres) sea un factor de riesgo para el fenómeno conocido como 'muerte súbita'. Según The Foundation for the Study of Infant Deaths, la mayoría de los fallecimientos por 'muerte súbita' se producen en la cuna. Estadísticamente, por lo tanto, es más seguro para el bebé dormir en la cama con sus padres que dormir solo (Angel Alvarez www.primal.es).

Por todo lo que hemos expuesto, queremos expresar nuestra gran preocupación ante la difusión del método propuesto por el neurólogo E. Estivill en su libro Duérmete Niño (basado a su vez en el método Ferber divulgado en Estados Unidos), para fomentar y ejercitar la tolerancia de los padres al llanto de sus bebés; se trata de un conductismo especialmente radical y especialmente nocivo teniendo en cuenta que el bebé está aún en una etapa de formación. No es un método para tratar los trastornos del sueño, como a veces se presenta, sino para someter la vida humana en su más temprana edad. Las gravísimas consecuencias de este método, han empezado ya a ponerse de manifiesto.

Necesitamos una cultura y una ciencia para una crianza acorde con nuestra naturaleza humana, porque no somos robots, sino seres humanos que sentimos y nos estremecemos cuando nos falta el cuerpo a cuerpo con nuestros mayores. Para contribuir a ello, para que tu hijo o tu hija deje de sufrir YA, y si te sientes mal cuando escuchas llorar a tu bebé, hazte caso, cógele en brazos para sentirle y sentir lo que está pidiendo; posiblemente sólo sea eso lo que quiere y necesita, el contacto con tu cuerpo. No se lo niegues.


 


 

Cuando un recién nacido aprende en una sala de nido que es inútil gritar... está sufriendo su primera experiencia de sumisión.
(Michel Odent)



 


 


 

Nota : para más información, puedes consultar los libros:

* Nuestros hijos y nosotros, Small, M.F. Ed. VergaraVitae

(Buenos Aires)

* Bésame mucho, Carlos González, Ed. Temas de Hoy

* En busca del bienestar perdido (el concepto del

* El bebé es un mamífero, Michel Odent, Ed. Mandala

y también :

www.primal-health.org

www.primal.es


 


 

 
 

viernes, 21 de enero de 2011

Limpieza natural para el hogar


El hogar moderno está lleno de sustancias tóxicas y contaminantes, diseñadas para hacernos la vida más fácil. El costo de estos productos químicos puede ser muy alto a largo plazo: problemas de salud en la familia y contaminación del medio ambiente causados por su producción y desecho. Muchas personas hoy en día sufren de alergias, asma, sinositis y bronquitis. Cualquier tratamiento para estas condiciones también debe incluir una reducción de químicos sintéticos en el hogar.

De los varios productos de limpieza comerciales, los más tóxicos son: destapadores de tuberías, limpiadores de inodoro, y limpiadores de horno. Existen varias alternativas naturales, todas fáciles de usar y mucho más económicas, que se pueden usar para sustituir estos productos.

Sustituciones caseras

Limpiador multi-usos: Mezcle 1/2 taza de vinagre y 1/4 taza de baking soda en 1/2 galón de agua. Puede usar para limpiar el baño, ventanas, espejos, cromo, etc. Funciona de maravilla

Para malos olores: Los químicos comerciales que olor lo que hacen es esconder los malos olores y cubrir los conductos nasales para disminuir el sentido de olfato. Un poco de baking soda o vinagre con jugo de limón en un platito, absorbe y elimina los malos olores del hogar. Las plantas también ayudan. Para añadir olores agradables considere el popurrí.

Hongo en el baño: El hongo en el baño es un problema común que puede también afectar la salud. Mezcle una parte de agua oxigenada (peróxido de hidrógeno) a dos partes de agua. Rocíe y espere una hora antes de enjuagar.

Líquido de fregar: Puede usar jabón de castilla en líquido. Para sucios difíciles añada una o dos cucharadas de vinagre al agua con jabón.

Destapador de tuberías: Vierta 1/2 taza de baking soda , entonces 1/2 taza de vinagre. La reacción química que resulta se encargará del trabajo. Después de 15 minutos, vierta agua bien caliente. Funciona mejor que cualquier producto comercial. Precaución: cuidado con la temperatura del agua si tiene tuberías de plástico. Si ha utilizado un producto comercial espere unos días antes de tratar este método. El vinagre puede reaccionar con el producto químico y crear gases peligrosos.

Hornos: Humedezca la superficie del horno con una esponja. Aplique varias capas de baking soda y deje trabajar por una hora. Frote suavemente con un brillo para remover el sucio. Puede utilizar "Arm & Hammer Oven Cleaner", declarado no-tóxico por "Consumers Union".

Pinceles y brochas: Varios productos no-tóxicos, basados en solventes de aceites cítricos, están disponibles en el mercado. "Citra-Solve" es una de estas marcas. Si va a seguir trabajando al día siguiente con una brocha, rolo o pincel, puede guardalo en una bolsa plástica que selle. Remueva todo el aire de la bolsa antes de cerrar y guarde en un sitio oscuro. La pintura no se va a secar porque no tiene contacto con el aire. Lo puede guardar así indefinidamente y sacar cuando lo necesite nuevamente.

Para el inodoro: 1/4 taza de baking soda con 1 taza de vinagre. Vierta en la basineta y deje unos minutos, luego limpie con un cepillo y enjuague.

Limpiador de losetas y bañera: Para una limpieza simple frote baking soda con una esponja húmeda y enjuague con agua. Para trabajos más difíciles limpie la superficie con vinagre primero y lugo proceda con el baking soda . Para el moho de la bañera aplique vinagre sin diluir con una esponja, deje sin enjuagar.

Para ventanas y espejos: 2 cucharaditas de vinagre en un 1 litro de agua tibia. Utilice un paño.


 

Hábitos De Limpieza Saludables

Aire Fresco: Muchas casas modernas no permiten que el aire circule correctamente. Abra las ventanas de vez en cuando y prenda todos los abanicos.

Minimice el Polvo: Remueva los artículos que almacenan polvo, como periódicos y revistas. Trate de comenzar una regla de "no zapatos en la casa".

Use Productos de Limpieza "Suaves": Utilice las formulas que le hemos presentado, o compre alternativas comerciales ecológicas. Evite productos que contengan amoniaco, cloro, o químicos provenientes del petróleo, estos contribuyen a los problemas respiratorios, dolores de cabeza, etc.

Limpie de Arriba hacia Abajo: El piso debe ser lo último en limpiarse. Permita que el polvo se asiente antes de limpiar.


 

Para más información: http://www.eartheasy.com


 

sábado, 18 de diciembre de 2010

La Navidad interior


Hace unos días leí este artículo sobre el verdadero sentido de Navidad, escrito por Laura Gutman y me tocó mucho ya que empieza la locura de consumismo y os lo ofrezco con todo mi amor! Felices fiestas!!!!

 
La Navidad Interior

Las Navidades se han convertido en una agotadora carrera de compras masivas de computadoras, teléfonos celulares, cámaras digitales, i-phone, i-pod, y algún que otro juguete de plástico entre tanta tecnología. Las principales invitadas a la fiesta son las tarjetas de crédito, que se desangran en su afán por llenar todos los vacíos existenciales. Comemos hasta el hartazgo, discutimos con qué parte de la familia pasaremos las fiestas, abrimos los regalos entre llantos de niños desbordados…y terminamos desahuciados después de la terrible maratón.

Más profundamente, cada mes de diciembre compartimos el ritual de recordar una vivencia sencilla y extraordinaria: la historia de una madre que atravesó su parto en medio de la naturaleza, entre sus cabras, sus asnos y sus bueyes, amparada por un hombre llamado José. Según algunos textos, José partió en busca de la partera pero cuando ésta llegó, Jesús ya había nacido. La mujer al mirar la escena exclamó: "Ese niño que apenas nacido ya toma el pecho de su madre, se convertirá en un hombre que juzgará según el Amor y no según la Ley". Esa preciosa criatura fue recibida en una atmósfera sagrada, con el calor del establo y bajo el éxtasis de la mirada amorosa de su madre. Dos mil años más tarde aún estamos festejando el nacimiento de un niño en buenas condiciones y reverenciando el milagro de la vida.

Pensándolo así, la Navidad debería ser la ocasión para rendir tributo a cada nuevo nacimiento de bebes cuidados y acariciados. Estos niños se convertirán en una generación de hombres y mujeres que traerán sabiduría y paz interior a los seres humanos. Por eso, decidamos si nos importa tanto seguir consumiendo frenéticamente alimentando la nada, o si es el momento de aportar algo de claridad, apoyo y cariño a cada mujer lista para parir, nutriendo el futuro.

Laura Gutman

jueves, 25 de noviembre de 2010

Noticias desde aquí dentro


Un artículo super interesante sobre cómo la vida en el útero decide la salud para el resto de la vida!

 
El Pais Semanal
LUIS MIGUEL ARIZA 21/11/2010

 
¿Nacer con poco peso aumenta el riesgo de sufrir diabetes o un infarto? Suena determinista, pero nuevos estudios están avivando el controvertido debate sobre cómo la vida en el útero decide la salud para el resto de la existencia.
A principios de 1980, un epidemiólogo británico llamado David Barker, que investigaba en la Universidad de Southampton (Reino Unido), se enfrentó a un enigma después de elaborar un voluminoso mapa que recogía minuciosamente las causas de muerte en varias partes de Inglaterra y Gales. Barker estudiaba la incidencia de infartos y enfermedades del corazón entre 1968 y 1978, la mayor causa de muerte en los países ricos e industrializados, donde los alimentos ricos en calorías fluyen abundantemente como maná. Los datos reflejaron justamente lo contrario: en las zonas más pobres de Inglaterra, el norte y el este, la gente moría más frecuentemente por culpa de un ataque al corazón o un fallo cardiovascular, mientras que en las más adineradas y prósperas, el este y el sur, la incidencia de ataques al corazón era mucho más baja. Los datos estadísticos contradecían el sentido común. Las patologías del corazón se han ligado al exceso, la falta de ejercicio y las dietas supercalóricas abundantes en grasas, propias de los países ricos. "Hicimos ese mapa de Inglaterra y Gales porque estábamos interesados en explorar esta paradoja", relata Barker a El País Semanal. "Mientras las enfermedades coronarias aumentan a medida que las naciones se hacen más prósperas, la incidencia de estas enfermedades resultaba más alta entre la gente pobre".
Los británicos tienen una dieta bastante homogénea y no son amantes de las verduras. En comparación con la gente acomodada, los pobres comen menos verduras y frutas, pero tampocomucho menos. Barker concluyó que estas diferencias no bastaban para explicar por qué los infartos se cebaban más en ellos, incluso teniendo en cuenta los hábitos poco saludables como fumar, y dedujo que la gente pobre era precisamente la más vulnerable al estilo de vida occidental. "Era bastante razonable sugerir que esta vulnerabilidad fue adquirida durante el desarrollo, probablemente el desarrollo temprano", afirma Barker.
Con la ayuda de un experto en estadística, Clive Osmond, Barker decidió bucear en el tiempo y tropezó con un nuevo enigma. Descubrió que las tasas de mortalidad más altas de la gente adulta se correspondían con los índices de mortalidad infantil ocurridos mucho tiempo atrás, entre 1921 y 1925, en las zonas donde habían nacido. Es decir, aquellos que fueron concebidos en lugares donde las muertes de recién nacidos o niños de corta edad eran más usuales tenían, medio siglo después, una probabilidad notablemente mayor de morir por una patología del corazón. Y, para complicar aún más el misterio, esas mismas cifras de mortalidad infantil resultaron sorprendentemente bajas en el sur y este de Londres, lugares que en los años veinte arrastraban en particular miseria y pobreza. Londres constituía un misterio dentro de otro misterio. ¿Cómo era posible que en estas zonas tan deprimidas en la segunda década del siglo pasado murieran menosniños al nacer?
Barker tenía la certeza de que los motivos podrían remontarse más atrás, en los primeros nueve meses de gestación, dentro del vientre de su madre. El enigma londinense arrojaba algunas pistas. Durante el siglo XIX hubo un flujo constante por el que los aldeanos y las gentes del campo acudían a la ciudad en busca de oportunidades y de trabajo, especialmente en el sur y el este de Londres. Las madres se alimentaban de los productos del campo de una forma mucho más saludable, por lo que sus hábitos dietéticos más sanos se reflejaron en su descendencia. Sus hijos tendían a morir menos que en otras zonas urbanas.
"Los hallazgos en Londres indicaban que era la vida dentro del vientre de la madre más que la propia infancia lo que contaba", asegura Barker. En 1986 publicó sus conclusiones en un artículo en la revista The Lancet, pero fue tachado casi de hereje, según relata el escritor científico Stephen Hall en New Yorker. Barker se dedicó a amasar números. Necesitaba encontrar la información sobre los hábitos alimentarios de las madres embarazadas de hace casi un siglo. Las autoridades médicas de aquella época no tendrían, en principio, la costumbre de anotar la ingesta de calorías y el tipo de dieta de las futuras madres.
Resultó que existía una increíble excepción. Una antigua ley local obligaba a las matronas y a los doctores a registrar cómo se alimentaban las embarazadas y a apuntar el peso de los recién nacidos en Hertfordshire, un condado al norte de Londres, desde 1911 hasta 1948, para garantizar la salud de los hombres cuando cumplieran el servicio militar. Barker encontró finalmente un legajo de libros polvorientos que documentaban los nacimientos de miles de niños a lo largo de 37 años, y se dedicó a casar los datos de los recién nacidos con sus defunciones cuando alcanzaban la edad adulta. Logró rastrear la vida de 5.654 hombres, más fáciles de seguir la pista ya que sus apellidos no cambiaban al contraer matrimonio, entre 1911 y 1930.
"Barker encontró que existía una relación entre el bajo peso al nacer y la hipertensión y enfermedades cardiovasculares, y más tarde, algunas formas de diabetes cuando ya eran adultos", explica el profesor y epidemiólogo Mark Hanson, de la Universidad de Southampton. En concreto, los hombres que pesaron apenas 2,5 kilos al nacer o menos constituían el grupo de más riesgo. Tenían entre dos y tres veces más probabilidades de sufrir un infarto, hipertensión, diabetes o el síndrome de resistencia a la insulina (dificulta metabolizar bien la glucosa).
Cuando Barker volvió a publicar en 1989 en The Lancet su hipótesis de que los acontecimientos durante la gestación producen una especie de imprimación al feto que le predispone a sufrir patologías en la vida adulta -sustentada por una estadística fiable-, muchos se enojaron. Si una mujer occidental y embarazada come incorrectamente o se encuentra bajo estrés, el feto interpreta a través de la madre -y de forma equivocada- un mundo exterior en el que hay escasez de alimentos y reprograma su metabolismo para adaptarse a ese futuro. El feto puede desarrollar una resistencia a la insulina que le facilita acumular más grasas en tiempos difíciles. El niño nace con un peso por debajo de lo normal, pero en un mundo en el que sobran las calorías y con el programa equivocado. A partir de los dos años corre riesgo de ganar peso, y si eso sucede, sufrirá con mucha mayor probabilidad una enfermedad cardiovascular, o se hará diabético, o hipertenso. Todo por culpa de su exposición como feto mientras estaba en el vientre de su madre.
El mensaje de que los hábitos de vida -y una cierta predisposición genética algo difusa- eran los culpables fundamentales del aumento epidémico de la diabetes o el infarto se tambaleó. Los críticos se lanzaron al ataque. En 1995, un editorial de la prestigiosa revista British Medical Journal tachó los resultados del estudio de Southampton de "inconsistentes" precisamente por poner el acento en algo tan borroso como "la alimentación del bebé que influye en las enfermedades que experimentará en su vida tardía". Sin embargo, y a pesar de los críticos, las conclusiones de Barker han ganado tanta fuerza como la bola de nieve que crece imparable cuesta abajo. "Estas ideas se han confirmado como absolutamente ciertas y se han constatado en muchos estudios con hombres y mujeres en Europa, Estados Unidos, India, China y Sudamérica. No hay dudas", asegura Hanson.
El último comentario lo ha publicado la ginecóloga Laura Schulz, de la Universidad de Misuri, en la revista Proceedings of The National Academy of Sciences de EE UU el pasado septiembre. Schulz hace referencia a un estudio llevado a cabo en mujeres cuyos embarazos transcurrieron entre el invierno de 1944 y la primavera de 1945 en Holanda, aún bajo la ocupación alemana, y que sufrieron la hambruna holandesa, poco antes del final de la guerra, tras el desembarco de los aliados en Normandía. La hambruna afectó a todas las clases sociales, y la gente tuvo que sobrevivir con lo que obtenía del campo. Las mujeres embarazadas tuvieron que apañárselas con una ración diaria que oscilaba entre las 400 y las 800 calorías. Esta situación ofreció a los investigadores un experimento social y humano de dimensiones trágicas, pero a una escala que permitía poner a prueba la tesis de Barker.
Las patologías cardiovasculares en la vida adulta aparecieron ligadas a la malnutrición de los fetos. Las asociaciones estadísticas fueron un poco más allá. Personas de entre 56 y 59 años, las cuales habían padecido la hambruna dentro de sus madres, fracasaban en los test que medían la atención selectiva y experimentaban una pérdida de sus habilidades cognitivas. En especial, aquellos expuestos a la malnutrición durante etapas tempranas de la gestación. No en vano, señala esta ginecóloga, es en esta etapa cuando se forman todas las estructuras fundamentales del sistema nervioso central. Parece un periodo crítico. Las alteraciones aparecen ligadas a anomalías del control del apetito, enfermedades mentales subyacentes y la pérdida de habilidades cognitivas en la vida adulta.
Hanson preside la Sociedad Internacional de los Orígenes de la Salud y la Enfermedad durante el Desarrollo (en inglés, International Society for Developmental Origins of Health and Disease). Asegura que el "efecto Barker" ya no solo se circunscribe a nacer con un peso por debajo de lo normal. El espectro se ha ampliado. Y nos afecta a todos. "El proceso opera en el rango normal de pesos al nacer", afirma este experto. La influencia se repite con cada feto humano. "Todos los fetos reciben señales del mundo exterior a través de sus madres antes de nacer, y esto establece la biología del bebé a partir de la predicción del mundo en el que va a vivir". Del acierto o fracaso de esta predicción depende, en última instancia, un futuro más o menos saludable.
Hanson habla aquí de un nuevo concepto médico, siempre en este contexto, en inglésmismatch, que podría traducirse como grado de error en la predicción. El feto predice un mundo malnutrido y se equivoca cuando nace en un ambiente lleno de recursos, y el grado de error es mayor. En el caso de los que nacieron después de la hambruna holandesa, sus "predicciones" resultaron erróneas. Poco después, la población retornó a la normalidad. Sin embargo, las madres embarazadas que tuvieron que soportar la falta de alimentos durante el asedio de Leningrado tuvieron que sobrevivir posteriormente en un futuro de escasez crónica. Sus retoños, expuestos a esta malnutrición, no desarrollaron índices mayores de obesidad y problemas cardiovasculares en la vida adulta. Ese desencaje entre lo que el feto espera y lo que encuentra podría ser la explicación del repentino aumento de enfermedades cardiovasculares, diabetes, osteoporosis (se ha observado que los recién nacidos con bajo peso mantienen una densidad ósea baja por culpa de alteraciones en la hormona del crecimiento y cortisol), hipertensión y enfermedades mentales en los países en desarrollo, países que asumen a marchas forzadas la cultura occidental.
"El ritmo de cambios ha sido muy rápido en países como India o China y en algunas partes de Latinoamérica como Brasil. Y el emparejamiento erróneo ocurre de forma mucho más rápida. Incluso vemos que ya hay gente joven con estas enfermedades. En ciudades como Pune, en India, que ha sufrido un cambio enorme en los últimos 20 años, o ciudades como Shanghái o Pekín, ya observamos índices muy altos de estas enfermedades", afirma Hanson.
Los estudios epidemiológicos están encontrando algunas conexiones interesantes con el cáncer. En mujeres, la incidencia de cáncer de ovario y de mama podría estar relacionada con el hecho de tener una madre con caderas anchas y niveles excesivos de estrógenos, la hormona que juega un papel esencial para formar los huesos de la cadera. Investigadores fineses han encontrado que las mujeres que nacieron con sobrepeso y que procedían de madres con caderas más anchas tienen más riesgo de sufrir un cáncer de mama, quizá por una excesiva exposición del feto a niveles altos de estrógenos. E igualmente, si esto ocurre durante los tres primeros meses de la gestación, la incidencia de cáncer testicular en hombres parece que aumenta en la vida adulta.
Por otra parte, los recién nacidos con un peso más bajo lo hacen con un número de nefronas tres veces inferior a lo normal. Las nefronas son las unidades individuales de los riñones que funcionan como diminutas depuradoras de la sangre. Riñones menos potentes empujan a la persona a la hipertensión en una etapa tardía. Los estudios han desvelado una geografía asociada a la gente pobre, a la insuficiencia renal y a los casos de ictus cerebral en la nación más rica de la tierra, Estados Unidos: los fallos renales son cinco veces más frecuentes en el Estado de Carolina del Sur, en especial en la población afroamericana, donde los índices de pobreza son más altos.
Otro estudio realizado por investigadores de Dinamarca, Finlandia y Francia, publicado hace solo unas semanas en la revista Human Reproduction Today, ha asociado la ingesta de analgésicos comunes como paracetamol, aspirina e ibuprofeno en el embarazo con la salud de los bebés de sexo masculino y su futura capacidad reproductiva. En concreto, el estudio relaciona dicho consumo con el aumento del riesgo de niños con testículos no descendidos (criptorquidia), un factor de riesgo de infertilidad y cáncer testicular en la vida adulta.
Incluso el tiempo de vida tampoco escapa a la influencia que ejerce el vientre de nuestras madres. Uno de los mayores estudios demográficos, realizado por el Instituto Max Planck, se centró en examinar los datos de nacimientos y muertes de 1.371.003 daneses y 681.677 austriacos. Los investigadores Gabriele Doblhammer y James W. Vaupel encontraron que los adultos que nacieron en otoño vivían más que los que nacieron en la primavera (seis meses de más en el caso de los austriacos y tres meses extra para los daneses). El estudio, recogido hace pocos años en la revista PNAS, señala que "las madres que alumbraron en otoño y principios de invierno tuvieron acceso a buenos alimentos, fruta fresca y verduras durante la mayor parte del embarazo, mientras que las que parieron en primavera y principios de verano experimentaron largos periodos de nutrición inadecuada".
Pero el misterio aún permanece. ¿Qué ocurre entre el feto y la madre? ¿De qué formas extrae el feto la información para reajustar su metabolismo y su biología? El feto se hace una idea de lo que sucede a través de los nutrientes que cruzan la placenta, explica Hanson. "Si la madre no se está alimentando de una manera equilibrada, los nutrientes pueden atravesar la placenta y llegar al feto. Sabemos también que hay señales hormonales, en particular la hormona del estrés, la cortisona, que atraviesan la placenta. Y que la madre probablemente altera su propia placenta, esencial para mantener con vida al feto. No sabemos cuáles son las señales precisas". Los culpables podrían ser la comida basura, "altos niveles de pan blanco, azúcar, patatas fritas, escasez de frutas y verduras, altos niveles de carne roja, bajos niveles de pescado, especialmente de pescado azul", según Hanson. "Y muchas mujeres son deficitarias en algunos micronutrientes, como el ácido fólico y algunas vitaminas".
Si la hipótesis de Barker apunta que un bajo peso al nacer se resume en más patologías futuras, esa consecuencia puede ahora aplicarse también a las dietas maternas excesivas, a las madres que ganan demasiado peso durante la gestación o que de por sí son obesas. Sus bebés obesos, indica Hanson, nacen con un exceso de grasas y con una salud futura comprometida. "Los problemas surgen en los dos extremos del espectro, madres que tienen una dieta desequilibrada y pobre, en la India rural o en China, o que lleva una dieta incorrecta y rica, como las madres norteamericanas o europeas".
Dos décadas después del estudio de Hertfordshire, montañas de estadísticas consolidan un nuevo escenario en el que la programación realizada en el feto parece escribirse con letras de hierro. Tanto que, al leer estas líneas, usted podría pensar que ya es demasiado tarde: nuestras vidas ya fueron predeterminadas en una etapa en la que ni éramos conscientes. Nueve meses determinantes. Casi una sentencia.
Rachel Huxley, profesora de la Universidad de Minnesota y experta en la epidemiología de las enfermedades vasculares, cree que los libros populares que presentan el útero femenino como una especie de bola de cristal rozan el sensacionalismo. "Es bastante irresponsable sugerir que no podemos hacer nada en nuestra adolescencia y vida adulta para influir en los riesgos de nuestra salud", asegura Huxley. Si nacer con un bajo peso supone un riesgo para el corazón, ¿cómo cuantificarlo? Los estudios sugieren que un kilo de más en un recién nacido (cuya madre ha seguido una dieta equilibrada) podría suponer un descenso del riesgo cardiovascular entre un 10% y 20%, explica esta experta. Pero, en el mejor de los casos, una buena intervención nutricional durante el embarazo lograría aumentar el peso en el nacimiento tan solo unos 100 gramos, asegura Huxley, lo que se traduce en una disminución del riesgo de entre el 1% y el 2%. Por el contrario, se ha comprobado que mediante la modificación de la dieta es posible rebajar el colesterol LDL (que colapsa nuestras arterias) entre un 15% y 20%, y que los tratamientos farmacológicos logran rebajar sus concentraciones en un tercio. No estamos indefensos después de nacer. Hay margen de maniobra. Es la buena noticia. "La facilidad para influir de forma apreciable en el riesgo de enfermedades vasculares durante la vida adulta, bien mediante el cambio de la presión sanguínea y el colesterol, o dejar de fumar, es mucho más grande que cualquier estrategia que aumente el peso al nacer".
Mark Hanson, que ha contribuido a ampliar de manera sólida la hipótesis de Barker, rechaza igualmente la idea de que nuestro destino se geste en el útero. Implica un determinismo que sugiere que todo está escrito en los genes, cuando no es así. "Es la idea de que algunas personas tienen más riesgo porque han heredado genes específicos de su padre o de su madre, pero lo cierto es que los genes de la diabetes, de las enfermedades del corazón o el ictus cerebral no se han encontrado". Para Hanson, no hay determinismo. El ambiente es capaz de activar ciertos genes o desactivarlos (una rama de la biología llamada epigenética, aún poco conocida), y eso ocurre durante la gestación, tras el nacimiento, y en nuestra vida de adultos.
Los estudios sobre cómo el feto reajusta sus sistemas mientras está dentro de la madre pueden proporcionarnos las pistas para ajustar esos sistemas cuando seamos mayores. "Somos menos adaptables a medida que envejecemos", admite Hanson, "pero si dejas de fumar o sigues una dieta baja en carbohidratos vas a vivir más tiempo. Durante toda la vida, siempre hay algo que se puede hacer al respecto".

martes, 28 de septiembre de 2010

El Timo, nuestro médico interno


El Timo: la llave de la energía vital

 
En el centro del pecho, detrás del hueso donde la gente toca cuando dice 'yo', queda una pequeña glándula llamada TIMO. Su nombre en griego, 'thýmos', significa energía vital. Será necesario decir más?

Si, es necesario decir algo más... Porque el timo sigue siendo un ilustre desconocido. El crece cuando estamos alegres y encoje a la mitad cuando estamos estresados y aún más cuando nos enfermamos.

Esa característica confundió durante mucho tiempo a la medicina, que solo lo conocía a través de las autopsias y siempre lo encontraba achicado y encogido.

Se suponía que se atrofiaba y dejaba de trabajar en la adolescencia, tanto es que durante décadas los médicos americanos bombardeaban timos perfectamente saludables con altas dosis de rayos X, creyendo que su 'tamaño anormal' podría causar problemas.

Más tarde la ciencia demostró que, así mismo encogiéndose después de la infancia, el sigue siendo activo; es uno de los pilares de nuestro sistema inmunológico, junto con las glándulas adrenales y la espina dorsal y está directamente conectado a los sentidos, la conciencia y el lenguaje.

Como una central de teléfonos por donde pasan todas las llamadas, hace conexiones para afuera y para adentro.  b

Si somos invadidos por microbios o toxinas, reacciona inmediatamente produciendo células de defensa.

Pero también es muy sensible a imágenes, colores, luces, olores, sabores, gestos, toques, sonidos, palabras y pensamientos. . 

Amor y odio lo afectan profundamente

Pensamientos negativos tienen más poder sobre el que los virus y bacterias.

Como esa actitud negativa no existe en forma concreta, el timo intenta reaccionar y se debilita, luchando contra un invasor desconocido y abre espacios para síntomas de baja inmunidad, como los herpes.

En compensación, pensamientos positivos consiguen activar todos sus poderes, recordando que la fe remueve montañas. 

Un test del pensamiento

Este simple test puede demostrar esa conexión.

Cierra los dedos pulgar e índice en la posición de 'ok', apriete con fuerza y pida a alguien para intentar abrirlos en cuanto piensa 'estoy feliz'.

Después repita pensando ' estoy infeliz'.

La mayoría de las personas conserva la fuerza en los dedos con el pensamiento feliz y se debilita cuando piensa que está infeliz.
(Sustituya los pensamientos por un delicioso helado de chocolate, una torta de coco, rellena con crema, para ver que sucede...)


Ese mismo test sirve para diagnosticar situaciones bastante más complejas.

Por ejemplo, el médico necesita un diagnóstico diferencial, su paciente tiene síntomas en el hígado que tanto pueden significar cáncer cuanto abscesos por amebas.

Usando láminas con muestras o mismo representaciones gráficas de una u otra hipótesis, testea la fuerza muscular del paciente estando en contacto con ellas y llega al resultado deseado.

Las reacciones son consideradas respuestas del timo y el método, que ha sido demostrado en congresos científicos alrededor del mundo, ya es enseñado en la Universidad de Sao Paulo (Brasil) y a médicos acupunturistas..

El detalle curioso es que el timo queda bien pegado al corazón que se acaba ganando todos los créditos con relación a sentimientos, emociones, decisiones, manera de hablar, de escuchar, estado de espíritu, etc...'

'Estoy con el corazón apretado', por ejemplo, revela una situación real del timo que solo por reflejo envuelve el corazón en el problema.

El propio chakra cardíaco, fuente energética de unión y compasión, tiene más a ver con el timo que con el corazón y es en ese chakra que, según las enseñanzas budistas, que se da el pasaje del estado animal al estado humano.
¡Que interesante!, usted puede estar pensando, pero ¿y que con eso?'


Resulta que, si Usted quiere, puede ejercitar el timo para aumentar su producción de bienestar y felicidad.

Por la mañana, al levantar, o en la noche antes de acostarse:

a) - De pie, las rodillas ligeramente dobladas, (la distancia entre los pies debe ser la misma de los hombros). Ponga el peso del cuerpo sobre los dedos y no sobre el talón y mantenga toda la musculatura bien relajada.

b) - Cierre cualquier de las manos y comience a dar golpecitos continuados con los nudos de los dedos en el centro del pecho, marcando el ritmo así: una fuerte y dos débiles. Siga haciéndolo entre 3 y 5 minutos, respirando tranquilamente, mientras observa la vibración producida en toda la región torácica. (Yo hago 20 toques por la mañana y 20 toques por la noche).

El ejercicio estará atrayendo la sangre y la energía para el timo, haciéndolo crecer en vitalidad y beneficiando también los pulmones, corazón, bronquios y garganta. O sea, llenando el pecho de algo que ya era suyo y solo estaba aguardando una mirada de reconocimiento para transformarse en coraje, calma, nutrición emocional, abrazo.

Excelente, íntimo, lleno de estímulo... Bendito Timo.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Confiar en el hijo, en la madre, en la reflexología

Confío en ti, confío en mí, confío en nosotros...
Este verano tuvimos mucha suerte de poder disfrutar estas vacaciones! Las opciones, por suerte, eran limitadas y la crisis nos hizo replantear el tema. Free camping. Sí? No? Te parece? No le dimos muchas vueltas al tema y decidimos probar. Yo encantada, aunque en el fondo sabía que no sería como antes, cuando me cargaba de mi saco de dormir y un par de ropa y venga a pasar en una playa un mes llena de arena y de sal…Esta vez no estaría sola, mi querido compañero y nuestra nena estarían conmigo!
Al llegar en Grecia y sentir todos estos comentarios que somos padres irresponsables de ir con una nena tan pequeña a una isla y quedarse en la playa, hay que tener mucho cuidado con los serpientes, los bichos, etc. La verdad es que no conocía la playa, sabía que bajaba un río e imaginaba que podría haber serpientes, ratas, etc. pero de todas maneras hay que conectarse con la naturaleza y Ariadni quiero que viva esta experiencia.
El lugar realmente mágico, en plena harmonía, la montaña en el fondo, el mar azul, las piedras, los pinos, la tranquilidad. Esta tranquilidad sobre todo…La playa es de difícil acceso y la gente no la conoce (por suerte!), así que estábamos casi solos. Toda esta magia sólo para nosotros! Qué suerte de verdad!
Ariadni explorando el lugar, disfrutando el mar, desnudita todo el día y nosotros cambiando imágenes, descansando, desconectando, disfrutándola a ella. Pero después de unos días, Ariadni cambió de comportamiento, empezó a pedir teta todo el rato, a llorar por nada, a quejarse hasta que la noté caliente una noche y pensé que sería algún diente. Al día siguiente seguía igual de molesta y con la temperatura alta. Empecé a hacerle enseguida reflexología lo poco que me dejaba para ayudar a su cuerpo. Pero por la noche la cosa empeoró. Subió mucha fiebre, creo que era la primera vez que la notaba tan calentita y ahí me di cuenta que se estaba luchando contra algo. No me asustaba la fiebre, aunque estábamos en una playa, lejos del pueblo. Sé que la fiebre es síntoma de salud, pero confieso que me asusté cuando se puso a gritar como loca cuando hizo pichi. No lo puedo creer, una infección urinaria? Pero es posible?
Estaba delirando y cada tanto despertándose llorando. Empecé a tocarle las patitas, el sistema urinario para eliminar todo, el sistema inmunológico para luchar contra lo que era, y insistiendo, poniendo toda mi energía. José me decía un poco asustado que tendríamos que bajarle la fiebre, pero yo sabía que no deberíamos cortar el proceso de su curación. “No, no te vas a enfermar” le hablaba suave en los oídos. Le decía que mañana iba a estar mejor, que solamente duraría esta noche, que su cuerpo estaba luchando con fuerza, que no se preocupara. Al mismo tiempo haciéndole masaje en sus patitas que me había entregado. Y la fiebre seguía alta…
Claro que no dormí durante toda la noche, la estaba vigilando y preguntándome si estaba haciendo la cosa correcta. Cuando amaneció, decidí contactarme con un pediatra para llevarla. He sufrido mucho de infecciones urinarias y sé exactamente que el dolor es insoportable. Ariadni se despertó floja, normal después de una noche en guerra. Recogimos todas las cosas y salimos para Atenas. Eran dos horas de viaje y en el camino decidiríamos si nos iríamos directo al hospital o no.
Pero durante el viaje no se quejó nada, no lloró en ningún momento, le controlamos el pañal, había hecho pipi y estaba bien fresquita. Llegamos a casa, seguía fresquita y nunca más tuvo ni fiebre ni ninguna molestia… Gracias a la reflexología y los pensamientos positivos se curó enseguida. No sé que tuvo, no importa. Lo que importa es que una vez más me sentí afortunada de disponer esta herramienta y poder ayudar a mi hija a sanarse! Confío en ti, confío en mí, confío en nosotros, confío en la naturaleza! Gracias reflexología!!!!

sábado, 4 de septiembre de 2010

Taller de reflexologia infantil en Atenas!!!!!

Pertenecemos a la "Madre Tierra", somos madres, nos guía nuestro instinto y nos aconseja la Naturaleza! Nuestra filosofía renace con los niños que traemos al mundo, buscamos herramientas, compartimos experiencias, nos informamos siempre. Sobretodo porque queremos ser responsables de la salud y bienestar de nuestros hijos...

Hemos visto que cuando estamos todas juntas es mejor y hemos decidido organizar los siguientes ciclos de encuentros en toda Grecia: reflexología infantil, masaje infantil, baby & mama yoga, reflexología para embarazadas, técnica metafórmica etc.


Taller de reflexología infantil para familias

Taller intensivo de reflexología podal infantil para familias con hijos de 0 a 5 años.

Se trata de 3 sesiones de dos horas en las cuales las familias aprenderán movimientos de relajación y como fortalecer las zonas reflejas que son responsables de molestias como insomnio, estrés, problemas digestivos, cólicos, resfríos de sus pequeños.

La reflexología es una herramienta milenaria que puede ayudar a las familias solucionar malestares infantiles (resfrío, otitis, diarreas, vómitos, fiebre, molestias de dentición, etc.) sin necesidad de medicamentos. Se trata de una terapia que fortalece el organismo del niño y de esta manera se equilibran todos sus sistemas (sistema digestivo, urinario, respiratorio, nervioso, inmunológico, hormonal, etc.)

Fechas: viernes 23, sábado 24, domingo 25 de septiembre en Atenas.

Para más información,
http://yogamamagr.blogspot.com/
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